A veces, llueve fuera y escribo: «Llovía fuera y las gotas de lluvia hacían carreras en el cristal». Seguro que lo he escrito ya en alguna de mis novelas.
Tendría que hacer un inventario de frases ya escritas, como con los nombres que ya he bautizado.
Es difícil escribir sin repetirse.
Hoy no.
Hoy he avanzado con diálogos así que he escrito: «Parece un pajarillo asustado bajo la lluvia».
Escribo menos cuanto más tiempo tengo. A contrarreloj escribo más rápido, surgen los giros, los dedos vuelan.
Hoy he escrito una escena y media. Lo dejo a medias, así mañana, lo retomo in media res y me ahorro el debate inicial conmigo misma.
–¿Cómo empiezo? Así no. No me gusta. Esto tampoco.
–Empieza con cualquier cosa. Ya lo mejorarás después. Pero ¡empieza ya!
Llego 5 minutos tarde al trabajo porque a dos minutos de terminar mi sesión matutina de escritura (de 7 a 7:20AM) me ha surgido un giro en el argumento.
Peligro.
La novela empieza a ir sola. Mal tema. Los personajes se apoderan de la trama, los secundarios la agitan, los giros no planeados aparecen.
¿Aparecen o ya estaban ahí pero no los había visto en la fase de planificación?
Tengo miedo de dejarme llevar y que la novela entre en barrena y me de pereza seguir y que termine abandonándola.
Por otro lado, este giro es mejor de lo que yo había planificado. ¿Me dejo llevar o reconduzco?
No quiero abandonar a estas mujeres ahora. Ya les he cogido cariño.
¿Puede el chatGPT escribir mi próxima novela lésbica? ¿Y escribir mis posts (tengo el blog un poco abandonado). Me ahorraría el sufrimiento de no encontrar la palabra, el modo, el flow. Ya tengo varias novelas publicadas. ¡Que aprenda mi estilo y se ponga a escribir! No soy nada ludita, siempre he sido una early adopter, buscando hasta la ridícula pérdida de tiempo la manera de ser más eficiente con el uso de la tecnología. Soy del club de Delia Rodríguez: “Imagino que tendré mi propia asistente, a quien alimentaré con mi escritura y que me ayudará a mejorar mi estilo, responder mails y mantener redes”. Yo le indicaría la trama y qué sucede en cada capítulo y la IA escribiría la novela. Yo sólo tendría que aportar algún chascarrillo que dotase al resultado final de un toque más personal. Jaime Altozano ya lo ha probado. Total, ya hay mucha novela escrita por un autor con el piloto automático puesto. En esta página el primer giro de guión; en esta otra, la pareja rompe para, tres páginas después, reconciliarse antes de la imagen final; aquí comienza la trama secundaria… Sólo tienes que seguir esta excel. Ya lo tienes. Empieza a escribir, chatGPT. ¿Por qué no escribes? ¡Venga [le da con un palo], escribe, escribe cosas lésbicas!
Una imagen de una IA escribiendo una novela generada por una IA
Pero llevamos años trabajando, luchando por una literatura lésbica de calidad. Esto lo echaría todo por la borda. ¡O peor! Los algoritmos tienen sesgos. Por lo general, el sesgo desfavorece a las minorías o a aquellos grupos que no están bien representados en los datos que se utilizan para entrenar modelos de aprendizaje automático. ¡Escribí una novela entera sobre eso! No podemos dejar en manos de una IA la escritura de la próxima novela lésbica.
¡Un momento!
Quizá ya hemos leído alguna novela escrita por una IA y no lo sabemos. ¿Cómo averiguarlo cuando la alta producción literaria ha sepultado al estilo personal, cuando los personajes son clones unos de otros, cuando las novelas son clones unas de otras? ¿Nos sentiremos tan defraudados al descubrirlo como cuando descubrimos que Carmen Mola eran tres hombres? ¿O nuestra exigencia para leer más y más (¡tenemos que amortizar al máximo los 9,99€ que le pagamos a Amazon por Kindle Unlimited [4,99€ si lo haces a través de este enlace] todos los meses! ) primará sobre el resultado final? ¿Cómo podemos las escritoras vencer a la IA? ¿Podemos, acaso? ¿O debemos rendirnos y añadirla a nuestro proceso creativo?
¿Puede el chatGPT escribir mi próxima novela lésbica? ¿Y escribir mis posts (tengo el blog un poco abandonado) Me ahorraría… [entra en bucle].
Mi séptima novela está cargada de cositas. Conexiones reguleras con hermanos, relaciones tirantes con los padres, estatuas que empatizan, amantes tartamudas y restos arqueológicos por descubrir, entre otras cosas.
El viaje de Lorena ha sido largo, lleno de altos y bajos, con una pandemia agotadora que ha acabado con mi paciencia y casi con mi salud mental.
Se trata de una novela contemporánea que reflexiona sobre el destino, el poder de los algoritmos y la importancia de relatarnos nuestra propia existencia.
No es una novela romántica, pero hay amor.
No es una comedia, pero te reirás.
No es un drama, pero te dará alguna punzadita al corazón.
Aquí os cuento 10 curiosidades sobre «Mi mentira más sincera»:
1. Esta novela lésbica está ambientada en Zaragoza
Si crees que por eso no he tenido que hacer worldbuilding estás un poco equivocada. El reto era explicar Zaragoza de manera que no quedara redundante al interlocutor de Lorena (que conoce la ciudad), pero que la lectora lo entendiera perfectamente.
Además, quería captar el espíritu de Zaragoza sin 1. darnos de latigazos y 2. no ser ñoña.
2. Inspiración
Ten cuidado si conversas con una escritora: cualquier cosa que digas puede ser usado en una novela. Así fue en este caso. Una conversación banal en el comedor de mi empresa sobre algoritmos, derechos y permisos hizo clic en mi cabeza y, desde entonces (la conversación tuvo lugar hace unos tres años), la historia fue creciendo en mi cabeza.
Desde entonces, ha sufrido miles de mutaciones, giros, personajes que entran y salen, cambios de escenarios, etc. hasta convertirse en la historia que es hoy.
3. Lorena no está sola
Como viene siendo habitual en mis novelas, en «Mi mentira más sincera» Lorena no está sola; le acompañan, para bien o para mal:
sus hermanos Elvira y Carlos, con sus movidas propias
sus amigos, especialmente Gabi, una contable con escrúpulos y un hijo
sus ex
sus padres, con sus vestigios del bando ganador
su gata Liz, atigrada y un poco fura
y, por supuesto, Ioana
4. Se me hizo bola y quise abandonarla
Quería contar tantas cosas que se me amontonaban. La novela se me hizo bola y le cogí tirria. Estuve a punto de dejarla aparcada. Pero ya había dejado a la mitad un par de novelas y no quería una tercera (no en vano, esta es la novela de las terceras oportunidades), y, como buena maña que soy tiré de cabezonería y la terminé. De cabezonería y de papel y boli. Cuando me atascaba, dejaba el teclado y me ponía en analógico. De ahí que escribiera tantas notas en mi libreta.
https://www.instagram.com/p/COPyZDvlPDS/
5. Ioana y Lorena, unas rebeldes
Pese a que lo tenía todo atado antes de comenzar la novela, sus protagonistas cobraron vida propia y jugaron conmigo. Las seguí porque sabía que sabían lo que hacían y creo que la novela es mejor gracias a ellas.
Sí, ya sé que hablar de que los personajes tienen vida propia y se rebelan contra el autor queda un poco entre pedante y místico, pero fue así. Lo juro.
6. Un pueblo sin nombre
El pueblo de Lorena, donde transcurre una parte de la novela no tiene nombre porque está inspirado en varios pueblos de la ribera maña del Ebro, incluido el mío, por supuesto.
Lo que tienen estos pueblos en común, además de las fiestas, algunas tradiciones y personajes típicos, es su proximidad al río. Todos tenemos algún recuerdo ligado al Ebro. Lorena no será menos.
7. Una novela alter-pandémica
«Mi mentira más sincera» transcurre en una realidad alternativa en la que no hay virus. No es ni prepandémica ni postpandémica, sino «alterpandémica». O simplemente ambientada en la antigua normalidad.
No obstante, hay algún guiño a esta situación que nos ha marcado a todas.
8. Cameo de un personaje anterior
En «Mi mentira más sincera» tenemos un cameo. Se trata de Bego, la pareja de Mar en «Sea». Juega un papel muy importante y, aunque no te queda claro si es buena o mala, sí que conocerás sus apellidos, esos que es imposible que quepan en el DNI.
9. Escrita en un sofá
Fui escribiendo esta novela por las tardes, muchas veces, mientras mi novia veía «Sálvame».
Afortunadamente , tengo un sitio en casa para trabajar con el ordenador, con su mesa, su segundo monitor y su teclado, mecánico y ruidoso. Pero al acabar la jornada laboral (todo un año teletrabajando) acababa harta de ese despacho y no me inspiraba nada para escribir. Así que me llevaba el portátil al salón, me sentaba en el sofá a lo indio y me colocaba el portátil encima. Alguna vez he acabado con marcas rojas en los muslos…
10. ¿Destino o casualidad?
Para mí, escribir es buscar respuestas. Inicié esta novela para desentrañar si creía en el destino o era de las que piensan que las casualidades son eso, casualidades.
He terminado la novela y aun no sé qué es lo que opino.
Os cuento cómo avanza la corrección de mi nueva novela
Hace poco compartí en mi Instagram una imagen de la pizarra que tengo en una de las paredes de mi habitación propia. En la pizarra tengo una especie de Gantt en el que desgloso mes a mes los pasos que le quedan a mi novela.
https://www.instagram.com/p/CK1Wc8alsnT/
Como veis estoy en la fase 3, corrección ortotipográfica y de estilo, además de incluir algún detalle de los que yo denomino «Lapierre» porque lo aprendí de este escritor francés (olores, colores y ruidos). Estos detalles no son baladís. Muchas de vosotras me decís que tengo una gran capacidad para transportaros con mis palabras, que os metéis de lleno en la novela y esto es, en gran medida, gracias a estos detalles Lapierre. Mi escritura es muy sensorial, a mis personajes les encanta comer (¡como a mí!), les encanta pararse un momento y captura olores, sabores, sonidos, colores…
Pero esto es un arma de doble filo: la novela puede resultar lenta, cargante. Por eso es importante mantener el ritmo a diferentes niveles: en una frase, en un párrafo, en un capítulo y, por fin, en una novela entera. Por ejemplo, en esta última fase de corrección me he dado cuenta de que me faltaba un capítulo puente, algo que os permita descansar, respirar, y que, a su vez, que la novela tenga mejor ritmo.
Creo que, como escritora, estas dos cosas son mi punto fuerte.
En esta nueva novela, además, he tratado de seleccionar mejor los verbos. Un verbo implica acción pero un verbo bien elegido puede aportar mucha más información. Incluso, por qué no, también color o sonoridad. Un ejemplo muy básico: un personaje puede decir algo o puede escupirlo. Este segundo verbo ya indica que lo que dice no es neutro, sino que viene con una clara intención.
Y en esas estoy ahora 🙂
Cuando la acabe, le pasaré la novela a mi lectora 0, es decir, mi novia. Una vez la termine ella y me de sus impresiones, haré los cambios oportunos y la pasaré a mis lectoras beta y a la ilustradora de la portada.
¡Es verdad! No os lo había dicho. He contratado a una ilustradora, pero eso ya os lo contaré en el siguiente post 🙂
* Esta entrada de mi diario de escritora la leyeron primero las suscriptoras. Si quieres leer antes que nadie cómo va mi próxima novela (próximo email: las impresiones de la lectora 0) y conversar conmigo vía email, suscríbete!
Pregunté a fans de la literatura lésbica qué querían leer y ya tengo la respuesta.
Toma titular clickbait.
Hace unos días lancé una encuesta para conocer un poco más a la lectora de novela lésbica. A veces no hay más que preguntar directamente para conocer a la gente.
Hay una idea preconcebida de que la lectora de novela lésbica es una persona conformada, que se traga lo que sea con tal de que haya una historia de amor entre dos mujeres. Y lo cierto es que… no. O al menos, ya no.
Para compensar el clickbait, os pongo la frase de una participante que resume las conclusiones perfectamente:
«Se ha evolucionado mucho y supongo que se seguirá evolucionando, todo va poco a poco. Primero necesitábamos que hubiera historias y después que hubiera historias variadas, de todos los géneros y en eso estamos ahora».
La encuesta
La encuesta era abierta y la rellenaron 331 personas. Si participaste en ella, ¡muchísimas gracias!
Se componía de 3 preguntas:
¿Cuántas novelas lésbicas has leído este año? Un campo de tipo número.
¿Qué echas en falta en la literatura lésbica? Lista multiselección con cuatro opciones y un campo «Otros».
¿Qué valoras en la literatura lésbica? Lista multiselección con cuatro opciones y un campo «Otros».
Finalmente, había un campo de tipo párrafo para que la encuestada se explayara si así lo deseaba.
La media de libros con temática lésbica leídos en el año es de 9,38 y el resultado que más se ha repetido es de 3 novelas. Por destacar, hubo una persona que indicó que ha leído 100 libros, otra que ha leído 130 y una última que ha leído ¡138 novelas lésbicas! No sabía ni que había tantas…
Pero vamos al lío.
¿Qué echas en falta en la literatura lésbica?
De las 331 encuestadas, 211 echan en falta más variedad en las tramas. A bastante distancia, y casi por igual, también echan en falta la calidad literaria (127 votos) y la variedad de los personajes (118 votos).
Las participantes nos dan algunas ideas:
«Se aprecian las tramas donde la sexualidad de los personajes no es lo principal»
«Siempre que la historia empieza con la pareja de lesbianas que se conoce y se cae fatal, pienso: ¿No puede haber otro inicio?»
«Novelas que sean menos planas, que no se vea cómo va a terminar»
«Faltan historias nuevas, diferentes. No se sabe si se lee algo nuevo o no, porque todo siempre es lo mismo. Parece que es un patrón que nadie se atreve a romper»
«Hay demasiados clichés en los libros de temática lésbica que he leído».
Preocupa mucho la cantidad de estereotipos que hay en la novela lésbica:
«Personalmente me aburre leer siempre el mismo cuento del amor de la vida, el de cuento de hadas, el juntas hasta la eternidad. De la protagonista que tiene a todas las mujeres porque es irresistible, hasta q llega «la indicada» y cambia su manera de ser para conquistarla. De los dramas de los personajes en suponer siempre las cosas y nunca encarar y hablarlo. Necesito leer algo fuera de los celos, de la posesión de la otra persona, del sos mía y de nadie más».
Otro aspecto que las lectoras echan de menos es la publicidad:
«Me gustaría que tuvieran más publicidad, si no sabes que han salido novelas lésbicas no puedes leerlas.»
La promoción y publicidad es un escollo importante. No todas las autoras de novela lésbica publican a través de una editorial que te ayude con la promo y que te lleve a presentaciones y firmas. De hecho, son las menos. Nos hemos lanzado a la autopublicación como medio de dar salida a nuestras historias y ahí la promoción corre por nuestra cuenta.
Conozco escritoras que se han venido abajo cuando han publicado su novela con toda la ilusión y… no han vendido nada. Llegar al público objetivo es un trabajo difícil y, sobre todo, lento.
Otra opción es la de la publicidad pura y dura, por ejemplo, haciendo un anuncio en Facebook o Google y lanzarlo al mundo para pescar lectoras pero, ¡oh, amigas! aquí viene otro problema. He intentado hacer anuncios en Facebook y en Google Ads y ambas plataformas me los rechazaron por no cumplir sus «políticas de publicidad».
Así que nos quedan las lectoras, el boca a boca, el ser pesadas en redes sociales y el trabajarse una base de seguidoras y suscriptoras a las que poder hablarles directamente de tus novelas.
A mí también me ayudaron a darme un empujoncito que páginas como HULEMS o Lesbicanarias reseñaran mis novelas.
A la persona que pidió precios asequibles y disponibilidad en ebook…
¿Qué valoras en la literatura lésbica?
Si bien 54 de las encuestadas indicaron que la calidad editorial (maquetación, diseño…) podría ser mejorable, sólo un 24 lo valora realmente. Ok, me estoy haciendo un curso de maquetación editorial en Domestika para nada xD
Igualmente se valora la variedad de tramas y aumenta considerablemente la importancia que se le da a la calidad literaria (el estilo narrativo, la ortografía…) y a la variedad de personajes. La lectora de novela lésbica comienza a exigir un salto de calidad por parte de las escritoras.
Lo de la mejorable calidad literaria tiene una explicación. Como he comentado antes, muchas nos autopublicamos, esto es, escribimos la novela y la subimos nosotras mismas a Amazon. Entre una cosa y otra hay una serie de tareas que también hacemos nosotras mismas como corregir, editar, maquetar, diseñar la portada… Es una excusa pero no es excusa para ofrecer un producto de calidad.
Si los libros de editoriales son más caros que los autopublicados es, precisamente, por ese valor añadido que le dan.
A nivel personal, este es un aspecto que sé que debo mejorar. Ya dispongo de un par de lectoras beta que sé que mirarán con celo cada coma de mi próxima novela. Esto de la autopublicación es como abrirte en canal y mostrar todas tus vergüenzas. Vamos aprendiendo sobre la marcha y de manera pública.
Os dejo dos enlaces (patrocinados) de dos libros que compré y que me están ayudando mucho en este proceso:
En el tema de los personajes, las lectoras de novela lésbica han aportado muchas sugerencias. Piden más profundidad y complejidad en los personajes y, especialmente, que sean más realistas. Las lectoras han detectado un patrón que se repite en este tipo de historias que les empieza a aburrir. Sí, el de mujer mujeriega, con miedo al compromiso, pisazo, posición de poder y sin lazos que se enamora de otra mujer que parece más una santa que una persona real y la cambia por completo. Pienso que es un estereotipo que hemos copiado de la novela heterosexual y que no concuerda nada con el romance lésbico. De hecho, creo que no concuerda ya ni con el romance heterosexual. ¿Quién tiene hoy en día un pisazo?
Conclusiones
En conclusión, la lectora nos pide que demos ese salto de calidad que se traduzca en:
Personajes más variados, realistas y complejos
Más cuidado en la ortografía
Mejor estilo narrativo
Salir de la zona de confort (la novela romántica) y probar con otros géneros
Estos son los géneros que más leen las encuestadas:
¡Me pido acción y aventura!
Dejo una petición muy específica de una de estas lectoras de novela lésbica, a ver si alguien recoge el guante:
«Me gustaría encontrar más novelas ambientadas en el Far West.
Sobre lo que no he podido sacar una conclusión clara es sobre las escenas de sexo…
«No es necesario que sea relato pornografico pero tampoco privar a la lectora de que lea como siente todo el proceso del deseo»
«Personalmente prefiero una buena historia que escenas de sexo cada poco sin aportar nada más allá que rellenar páginas»
«Sexo y situaciones que se me pueden dar a mí»
«Eres genial, escribes magnifico y deseo que sigas escribiendo mucho, con epílogos y escenas eróticas»
«Preferiría portadas con menos desnudos»
¿Y tú qué le pides a la próxima novela lésbica que vas a leer?
Esta entrada contiene spoilers. Bueno, contiene un spoiler. No sigas leyendo si no quieres conocerlo.
Valeria» narra la vida y obra de Valeria, una chica que escribe su primera novela. Tanto los libros como la serie transitan por ese juego de espejos protagonista-autora en el que todas las escritoras, en mayor o menor medida, hemos participado.
La serie ha sido vendida como una ficción basada en los libros de Elisabet Benavent, autora best-seller con una auténtica legión de fans.
Haciendo un repaso por Twitter, el chasco de las fans de la escritora anteriormente conocida como Betacoqueta al ver la serie es mayúsculo. El argumento principal es que, salvo los nombres de los personajes, no hay nada de los libros que refleje la serie. Y todos coinciden en que los libros dan para una serie mucho mejor de lo que ha salido.
Tú lo sabes, yo lo sé y Elisabet también lo sabía. Y sin embargo…
Como escritora me intriga la trama que hay detrás de la adaptación. Benavent aparece en los créditos como Supervisora de Producción que es la manera bonita de decir «Asesora de rodaje». Esto hace que al espejo escritora-protagonista se le añada una capa más: la de la autora en la vida real viendo cómo adaptan su novela para televisión.
Al final de la primera temporada, la editora de Valeria le hace una oferta tan suculenta como envenenada: publicar su novela bajo el nombre de otra autora. Esta propuesta indigna a Valeria porque le ha costado mucho escribir la novela, pero ahí se queda el cliffhanger.
Es este giro con el que yo me siento más identificada porque, en verdad, no parece una decisión tan sencilla.
PROS: Probablemente vendes más y, por tanto, ganas más dinero de royalties.
CONTRAS: No es tu nombre el que aparece en la portada y el reconocimiento es para otra persona.
¿Tú qué harías? Por un lado, puedes aceptar la propuesta, vivir tranquila con el dinero de los derechos que te vayan llegando y escribir sin presiones una segunda novela. Por el otro, te has desnudado por completo en esta novela y publicarla bajo otro nombre que no sea el tuyo sería como venderte al mejor postor.
En el mundo real, Elisabet es esta aclamada autora, el best-seller asegurado, la marca bajo la cual una aspirante a actriz puede publicar su primera novela, esa que le ha costado escribir sangre, sudor, lágrimas, y quizá alguna relación personal.
Pero en este mundo real no es una escritora quien publica bajo la marca de Benavent sino la propia Netflix. Ha grabado una serie que probablemente ya tenía guionizada y la ha vendido bajo la marca «Valeria» lo que convierte a la serie, el libro y a la propia Elisabet Benavent en un ejercicio retorcido de metaficción.
¿A que ya no os parece una serie tan mala?
A mí sólo me falta que Charlie Kaufman adapte a guión de cine cómo fue la adaptación de «Valeria» y el círculo se cerraría.
Y ahora responded a una pregunta: ¿Qué haríais vosotras si estuvierais en la piel de Elisabet-Valeria y recibieses una oferta así de Netflix o de vuestra editorial?
Gestionar el Consentimiento de las Cookies
🍪 Las cookies ayudan a optimizar el sitio web, conocer a sus usuarias y ofrecer un mejor contenido. Además, mis cookies son light y no engordan :)
Funcional
Siempre activo
The technical storage or access is strictly necessary for the legitimate purpose of enabling the use of a specific service explicitly requested by the subscriber or user, or for the sole purpose of carrying out the transmission of a communication over an electronic communications network.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
The technical storage or access that is used exclusively for statistical purposes.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
The technical storage or access is required to create user profiles to send advertising, or to track the user on a website or across several websites for similar marketing purposes.