Categoría: literatura

  • Diario de una escritora de novela lésbica #22

    Diario de una escritora de novela lésbica #22

    Ayer hablaba sobre el «Pero…» y el «Y además…» y hoy me he dado cuenta de que el primero es muy literal en mis novelas.

    Bueno, lo sabía hace tiempo, pero* esto de escribir un diario te ayuda a poner sobre palabras lo que piensas y clarificar ideas.

    Todas las escritoras tenemos una muletilla de la que abusamos y la mías es el «pero». La uso tanto que ya casi me he olvidado de cómo se escribe sin él.

    En el directo (en el momento en el que estoy escribiendo) a veces lo detecto y reformulo la frase. Otras veces, priorizo seguir avanzando con la novela y dejo ese marroncillo para la A. M. del futuro. Ya se inventará algo para darle la vuelta.

    Pero es que mi estilo es así: el del pero, el de contraponer conceptos diversos, que se anulen unos a otros, o que se amplíen.

    Soy la escritora del pero.

    *¡Lo ves!

    [Palabras escritas hoy: 1150]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #21

    Diario de una escritora de novela lésbica #21

    Y si… Pero… Y además.

    Con esto me he levantado de la cama para escribir.

    Tengo un juego de mesa con el que he jugado sólo con mi sobrino, al que le encanta también inventarse historias. Untold se llama. El juego, no mi sobrino.

    En Untold hay unos dados con dibujos que te ayudan a inspirarte para crear una historia, pero lo que más me ayuda a mí de ese juego son sus cartas de reacción.

    Este puñado de cartas tiene dos colores, verde y rojo, y sobre estos dos colores, dos palabras «Y…» y «Pero…». Tiras los dados, te inventas el inicio de una historia y vas levantando cartas. Si sale un «Pero…» rojo, debes inventarte una disyuntiva negativa. Si te sale un «Y…» verde, debes inventarte algo extra que empuje hacia algo positivo.

    Con esto me he levantado de la cama para escribir.

    No me ha hecho falta sacar la caja. Tengo esas tarjetas grabadas a fuego desde que las vi. Al final, novelar es eso: Empezar con un Y si, continuar con un Y además, y empezar a crear intriga con Peros.

    He cogido rápido el cuaderno y, mientras se hacía el café, he escrito una serie de «Y…» y «Pero…» rojos que me guiarán este finde y parte de la semana que viene para continuar con mi novela.

    [Palabras escritas hoy: Aún no me he puesto. Como el envío a las suscritas a estas entradas sale a las 10AM, he preferido ponerme con esto antes 1109]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #19

    Diario de una escritora de novela lésbica #19

    ESCRIBO CONTRA EL TIEMPO.

    #19

    (Siempre tengo que mirar qué número puse en la anterior porque tengo la memoria de Dori).

    Apuro los minutos antes de salir de casa. Quizá demasiado.

    Mis dedos vuelan, las saetas del reloj también. Tecleo rápido, pero el segundero me gana.

    Tic-tac, cla-cla-cla. Tic-tac, cla-cla.

    Escribo contra el reloj, pero también contra mi cerebro. Siempre ganan ellos.

    Tecleo rápido para atrapar las neuronas de mi cabeza.

    ¿En cuánto tiempo puedo hacer la cama, lavarme los dientes y ponerme cremita en la cara? Por más que me engañe, más de 5 minutos.

    Deja de escribir, ya lo continuarás por la tarde.

    Spoiler: Nunca lo continúo por la tarde. Para entonces ya tengo el cerebro frito.

    He dejado el capítulo mal cerrado, apresurado, porque yo estaba apresurada.

    A. M. del futuro no me mates. Recuerda que hoy casi ganaste al reloj y a tu cerebro.

    [Palabras escritas hoy: 776]


  • Diario de una escritora de novela lésbica #18

    Diario de una escritora de novela lésbica #18

    Escribir por la mañana, cuando el edificio está en silencio (ese momento en el que los más madrugadores ya se han ido para ir a trabajar y los niños aun no se han despertado).

    Escribir por la mañana, cuando aún tienes frescos los sueños (ese espacio donde todo es posible).

    Escribir por la mañana, cuando el cerebro todavía no se ha contaminado (de estrés, de ansiedad, de obligaciones, de llamadas pendientes, de marrones).

    Escribir por la mañana, con la única luz de un flexo y el foco puesto en el teclado y la pantalla.

    Escribir por la mañana, para dejar hecho ya lo más importante del día.

    En fin, escribir por la mañana.

    [Palabras escritas hoy: 800]


  • Diario de una escritora de novela lésbica #16

    Diario de una escritora de novela lésbica #16

    500 palabras en 15 minutos. Menudo sprint le he metido hoy a la novela.

    Debe ser mi récord. Lástima que Scrivener no te haga este cálculo tiempo/palabras escritas.

    Yo de pequeña corría. Participaba en carreras y tengo varios trofeos que acreditan que no lo hacía nada mal. Pensaba que, de tanto correr, acabaría teniendo unas piernas largas y un cuerpo esbelto. Pero no. Enseguida constaté que es al revés. En cuanto mis contrincantes empezaron a dar el estirón me di cuenta que para ganar carreras no sólo hacía falta voluntad, sino también algo de genética a tu favor.

    Así que me pasé al fútbol.

    Ahí mis sprints valían goles y mi baja estatura (ahora lo llaman «tener el centro de gravedad bajo») eran un punto a mi favor.

    Como ya indiqué en anteriores entradas de este diario, cuanto menos tiempo tengo, mejor lo optimizo. Ayer andé 6K por caminos de tierra, hice 19 croquetas y 16 empanadillas, escribía unas 1000 palabras y le corté el pelo a mi novia. Llámalo valer para todo o que no quería sentarme para no aplatanarme por el resfriado que aún colea.

    Pensaba que para escribir rápido y mucho necesitaba tiempo (unas piernas largas), pero resulta que lo que necesito es algo que contar.

    Estoy en una subtrama de la novela que está inspirada en algo que he vivido recientemente y lo tengo fresco.

    Si acabas de leer esta entrada del diario y no sabes muy bien qué he querido decir, no te preocupes, yo tampoco.

    [Palabras escritas hoy: 553]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #15

    Diario de una escritora de novela lésbica #15

    «Permítete estar mala», me acaba de decir mi novia.

    Llevo dos días sin escribir la novela ni reportaros con mis avances y reflexiones. Llevo una segunda mitad de septiembre con más actividad social y laboral que en todo el año 😁

    Entre vacaciones, viajes de trabajo y quedadas he dormido poco en mi casa. Pero sobre todo, he comido poco en mi casa. Y eso se nota.

    Además, llevo todo el verano sin hacer nada de ejercicio, por lo que mi cuerpo ya no está tan fuerte. He pillado un buen catarro por el cambio de temperaturas típico de esta época.

    ¿Queréis mocos? Tengo un montón…

    Por primera vez, escribo la entrada del diario en este blog antes que la novela, mientras desayuno un té con leche y una palmera rellena de Casa Kiki (chocolate blanco y Kinder bueno, si con esto no me curo… 😁).

    Justo en la entrada anterior decía que si yo no me detenía, la novela tampoco.

    La cara B es esta, que si yo me detengo, la novela también, claro.

    Cuando las escritoras decimos eso de que las novelas están ancladas a nosotras nos referimos a que nos nacen de dentro, se imbrican con nuestra experiencia personal, pero también se ven afectadas por el tiempo que vivimos, el histórico y el cotidiano.

    [Palabras escritas hoy: 1607]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #13

    Diario de una escritora de novela lésbica #13

    He escrito de nuevo tras una semana sin hacerlo. Pensaba que estaría tan desengrasada como mi cuerpo, que tras unos días de bufé libre y playa + una noche de juerga está para el arrastre, pero aún he escrito un poco.

    Muy poco.

    Me he puesto el despertador un poco más tarde de lo habitual, priorizando el sueño a escribir.

    Por la tarde lo retomaré, a ver si sumo algunas palabras más.

    Tampoco he desconectado del todo de la novela. Creo que nunca se llega a hacerlo. Todas las novelas, presentes, futuras y pasadas, siguen viviendo en mí.

    Durante esta semana de ausencia he dado vueltas a la novela, le he cambiado la época del año en la que tiene lugar y se me ha ocurrido un nuevo escenario para el clímax, mucho mejor del que estaba planificado.

    Las líneas maestras están en el cuaderno. Ahora toca lo más complicado: pasarlas al teclado.

    [Palabras escritas hoy: 311 (de momento)]