Categoría: literatura

  • Diario de una escritora de novela lésbica #12

    Diario de una escritora de novela lésbica #12

    ¿Por qué Scrivener me dice que hoy he escrito 1028 si el capítulo que he escrito hoy es de 1455?

    Misterios misteriosos.

    Hoy no vengo a hablar de Scrivener, hoy vengo a hablar de vacaciones.

    De mis vacaciones, concretamente.

    Esta semana no podré escribir más y, por lo tanto, la novela se queda parada.

    Parece un buen momento para dejarla parada, aunque no ha sido buscado. Esta novela tiene un crescendo (que se corresponde con el enamoramiento entre las protagonistas) estoy cerca de llegar a la cima. Lo que pasa es que he dejado huecos por el camino para apuntalar ese crescendo, y estos días de playa y sol (mentira, me va a llover) podré reflexionar sobre ellos para darles contenido y empaque.

    No sé cuántos días llevo pensando que estoy cerca de la cima, y no llega. Cais 45.000 palabras llevo ya y no llego al clímax. Parece que no quiero llegar. Estoy disfrutando mucho escribiendo esta historia de amor.

    Pero…

    No voy a escribir durante una semana. Espero no perder el ritmo de escritura. Es lo que hace que me enganche a los personajes, que me hablen, que me digan si lo que planteé inicialmente está bien o hay que cambiar alguna cosa, como ya hemos hecho.

    Seguimos a la vuelta de mis vacaciones.

    [Palabras escritas hoy: 1455 o 1028. No sé]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #11

    Diario de una escritora de novela lésbica #11

    He roto una de las reglas de escribir.

    Lo de escribir está lleno de reglas, también te digo.

    La regla es: Sigue escribiendo.

    Lo que yo he hecho hoy: Reescribir el capítulo de ayer, ese que tenía que quedar perfecto.

    Spoiler: No ha quedado perfecto.

    Moraleja: Las reglas están para algo.

    [Palabras escritas hoy: 1140]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #10

    Diario de una escritora de novela lésbica #10

    Esto de escribir un diario te ayuda a hilar cosas. A explicarte cosas.

    Hace unos días dije que escribo más cuanto menos tiempo tengo. Es por la escasez. Me enfoco más.

    Hoy me he puesto a escribir a las 8. Son las 10 y he escrito 1454 palabras. Menos de esas 500 palabras cada media hora que calculé en las matemáticas del escritor.

    Cuanto más tiempo tengo, más me distraigo.

    También es que he llegado a una escena importante y quiero llevarla bien. A la primera. Diálogos perfectos, descripciones perfectas, estilo perfecto.

    Paradojas de la vida, la protagonista ha dicho «no soy perfecta». Quiere cometer errores.

    Mi propio personaje me lo está diciendo.

    Esto de escribir un diario me ayuda a hilar cosas. A explicarme cosas.

    Es curioso cómo se está imbricado diario y novela.

  • Diario de una escritora de novela lésbica #9

    Diario de una escritora de novela lésbica #9

    En «Todos los besos que no di», el personaje principal se desdobla en el tiempo.

    En «Una estrella danzante», la prota se desdobla en varios personajes para llevar a cabo su misión.

    «Nico, por favor» es un propio desdoblamiento de mi yo universitario.

    Vidas no vividas.

    El otro día escribía que ser escritora es un poco ser esquizofrénico. Ahí ya me di cuenta de que una enfermedad no era la palabra para describir esto, pero como escribo a vuelapluma, no le di más vueltas.

    Ahora sé que lo que mejor encaja es la palabra actor. Actriz, en este caso.

    Decía Pedro Almodóvar que «un buen director de cine debe ser un compendio de frustraciones». Un escritor frustrado, un actor frustrado, un arquitecto frustrado, un artista frustrado.

    Quizá para ser escritor también debas ser un compendio de frustraciones, de vidas no vividas pero acumuladas como un poso en el estómago que debas sacarlas de alguna manera antes de que se conviertan en bilis.

    Novelas referenciadas:

  • Diario de una escritora de novela lésbica #6

    Diario de una escritora de novela lésbica #6

    Amazon está cambiando nuestra manera de escribir

    He dejado el capítulo de hoy con un cliffhanger. Un hombre colgado en un acantilado. Aunque como esto es una novela romántica lésbica, he dejado a una mujer colgada de una pregunta.

    El cliffhanger es una treta para que vuelvas la página, para que pases al siguiente capítulo.
    Las novelas de ahora están llenas de cliffhangers.

    Amazon nos paga por página leída.

    Amazon está cambiando nuestra manera de escribir. También nuestra manera de leer. Las redes sociales ayudan. Tú como lectora también lo habrás notado.
    Novelas más rápidas, más livianas, llenas de ganchos que nos animan a seguir. Las barreras nos dan pereza.

    ¿Hemos perdido la capacidad de leer cosas más complejas?

    Si leemos para entretenernos, ¿es malo buscar cosas ligeras?

    [Palabras escritas hoy: 1348]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #5

    Diario de una escritora de novela lésbica #5

    1000 palabras la hora. Ese es mi ritmo.

    Aunque todo depende de si escribo diálogo (más rápido, pero menos palabras) o si es monólogo o descripción (más lento, más palabras).

    Pero ahí anda la cosa.

    1000 palabras por hora.

    Si una novela tiene 50.000 palabras, en 50 días está escrita.

    PERO

    No siempre tengo esa hora para escribir. Normalmente es media hora.

    500 palabras media hora. 100 días para escribir 50.000.

    Así que voy a tener este primer borrador entre 50 a 100 días.

    Llevo 36 días escribiendo casi todos los días. Llevo cerca de las 40.000 palabras. Sigo en el nudo, antes de llegar al punto medio. 1085 palabras de media al día.

    Estas son las matemáticas del escritor.

    Siempre se me dieron mal las Matemáticas.

    [Palabras escritas hoy: 1389]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #4

    Diario de una escritora de novela lésbica #4

    -–Empieza con cualquier cosa —me dijo–. Ya lo mejorarás después. Pero ¡empieza ya!

    Un diálogo siempre es una buena manera de empezar un capítulo. Pone al lector alerta. ¿Quién habla? ¿A quién se dirige? Lo acompañas de la mano hacia el centro de la escena. A veces, empiezo con una línea de diálogo y compongo el escenario alrededor.

    Todo comienza a aparecer como esos cuentos de hadas en los que las flores nacen, las enredaderas creen, los árboles se hacen grandes en unos segundos.

    Y el diálogo hace avanzar la trama (o la resume).

    Y crea las voces individualizadas de los personajes.

    Y aporta subtexto.

    También pongo en boca de mis personajes ideas propias para ver qué me respondería. Debato conmigo misma a través de mis personajes.

    Ser escritor es ser un poco esquizofrénico.

    Y además, qué coño, me gusta hablar.

    [Palabras escritas: 1591]