Categoría: literatura

  • Diario de una escritora de novela lésbica #29

    Diario de una escritora de novela lésbica #29

    [insertar aquí una escena que enganche con otra anterior]

    Me dejo mensajes así por el estilo a lo largo de la novela para evitar bloqueos.

    Si no me sale nada de primeras, abro corchetes y dejo un mensaje para la A. M. del futuro.

    Antes de ser una historia completa, una novela es una conversación conmigo misma.

    Dicen que los escritores somos introvertidos y que por eso escribimos. Yo no lo creo. Hay escritoras que no paran de hablar y necesitan escribir, precisamente, para seguir hablando.

    En mi caso, escribo por curiosidad, por saber cómo se desarrollan los plots que me surgen cuando algo me llama la atención en la calle, cuando conozco a una persona o cuando me voy a dormir.

    Siempre he sido una persona muy curiosa. He querido saberlo todo, aprenderlo todo, empaparme. Esto hace que me surjan más dudas todavía, que mi curiosidad se incentive, y que tenga que inventarme las respuestas con historias y personajes.

    La curiosidad mata al gato, dicen. A mí no me ha matado, pero algunas cicatrices sí me ha dejado.

    Y también 9 novelas escritas, claro.

  • Diario de una escritora de novela lésbica #28

    Diario de una escritora de novela lésbica #28

    Tengo que convencer muchas veces a lo largo del proceso de escritura de que no estoy alicatando el baño, sino que estoy poniendo los cimientos.

    Es algo muy común, por lo menos en mi, eso de querer ir al detalle de la escena y dejarla cerrada en un primer borrador. Y no tengo mayor bloqueador para mi novela que este empecinamiento.

    Por eso tengo que estar avispada para darme cuenta de cuándo estoy cayendo en eso antes de bloquearme.

    Ya llegará el momento de elegir la baldosa del baño.

    La baldosa del baño es decoración. Sirve para inspirarte un sentimiento u otro. Pero si la tubería no está bien metida, al final salen humedades y se te cae el relato. Perdón, el alicatado.

    Ya estoy con mis metáforas. Ya me disculparás.

    Pues eso, hoy he metido bien de cimientos para las próximas escenas. Deben estar bien apuntaladas porque estamos llegando al clímax de la novela.

    No sé cuántos días llevo diciendo que estoy llegando al clímax. No sé si es porque la escalada está siendo larga o porque escribo de poco en poco cada día y parece que nunca llego.

    Creo que es lo segundo, pero no descarto que sea porque se me haya quedado algún muro de carga por poner 😂 Después de 9 novelas, sería para matarme.

    Sigo poniendo hormigón.

    [Palabras escritas hoy: 791]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #27

    Diario de una escritora de novela lésbica #27

    Creo que aún no he dicho de qué estoy escribiendo. Tras varias novelas más complicadas de sacar (el juego de espionaje en «Una estrella danzante», donde Jana danza de un rol a otro, las medias verdades de Lorena en «Mi mentira más sincera» o la historia llena de personajes dispares de «La gran sonrisa») me apetecía escribir algo más ligero.

    Y aquí estoy, escribiendo una romántica de enredos con cuatro mujeres en sus 40 que heteros no son.

    ¿Sabes esas historias de que a un personaje le gusta otro, pero no se lo dice y se pone a salir con otra y entonces parece que nace un interés aunque tampoco se lo dice y todo se complica mientras tú como lectora estás que rabias porque lo sabes todo y lo ves más sencillo de lo que los personajes lo están haciendo? Pues eso.

    He querido que mis protagonistas ronden los 40 porque el contraste de ellas comportándose como chiquillas adolescentes es muy gracioso. Además, recalca esa homosexualidad tardía, ese tiempo perdido que quieres recuperar con tantas ganas que te hace comportarte como una cría de 15 años.

    Cuente esto como marca de copyright, por si aparece una novela publicada antes que la mía, pero escrita después de esta entrada…

    [Palabras escritas hoy: 861]

  • Diario de una escritora de novela lésica #26

    Diario de una escritora de novela lésica #26

    880 palabras de Calatayud a Guadalajara en AVE.

    Hoy vuelvo a escribir in itinere.

    Casi no lo hago. Me daba vergüenza escribir con una persona al lado. Ya me da cosa que la gente trabaje en un tren, con sus correos abiertos, sus conversaciones de chat, sus plataformas de CRM o sus pipelines a la vista de todos, como para ponerme yo a escribir mi novelita lésbica.

    La persona que se ha sentado a mi lado ha esperado a salir de Calatayud para levantarse, supongo, para ir a la cafetería.

    Ha sido mi momento: he sacado el portátil y me he puesto a escribir.

    He entrado en modo túnel, valga la expresión. El tren a 300 km/h y yo tecleando fast&furious.

    Además, era una escena llena de nostalgia. Me ha salido sola, pese a que no tenía muy claro qué quería escribir.

    Puede que no pase el corte de la edición, pero igualmente compartiré la escena por alguna vía, porque me ha gustado escribirla.

    Ha sido como si el AVE, en lugar de ir a Madrid, haya ido directamente a mi pasado. Los recreativos, las monedas de 25 pesetas con el agujerito en el medio, la ropa de cani que te dejaba los riñones al aire.

    Mira, sí, la meteré en la novela. Si es algo que he disfrutado escribiendo, seguro que disfrutarás leyéndola.

    A veces ese es mi único argumento para mantener una escena “irrelevante” en una novela: que yo haya disfrutado escribiéndola.

    [Palabras escritas hoy: 880]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #25

    Diario de una escritora de novela lésbica #25

    Caca, culo, pedo, pis.

    A veces soy así de básica.

    No lo hago de manera intencionada, supongo que es mi manera de ser, pero más de una vez me pongo escatológica en mis novelas.

    A ver, tiene sentido: si pongo a mis personajes a comer, pues en algún momento lo tendrán que echar.

    Acabo de escribir una escena en la que uno de los personajes está en el baño a punto de cagar. Su pareja llega a casa y la encuentra ahí. Le da un beso. Es una escena cotidiana. No hay nada más cotidiano que eso, si eres regular, claro.

    En una pareja siempre hay una que no va bien al baño. Esto es ley de vida, y las lesbianas no escapamos a eso.

    Nos preocupa la caca. Especialmente si no eres regular, claro. Lo comentamos con nuestra pareja o con nuestra familia.

    Yo al menos lo hago, que también puede ser que sea yo así de rara.

    Entonces, ¿por qué no iban a hacerlo mis personajes? ¿Me estoy pasando de «realista»?

    Mucha gente lee para evadirse de la realidad y que cuando se encuentra con un personaje cagando le rompe los esquemas y le desagrada. «He venido aquí a un mundo perfecto. La gente no debería estar cagando».

    Bueno, esas no son mis novelas, desde luego. Hay escenas en el baño en Nico, por favor, en El sentido de la vida de Carla Pi (donde en este caso es crucial para la trama) y en Todos los besos que no di, que recuerde de memoria, pero seguro que alguna escena más se me habrá colado.

    Supongo que soy una escritora de mierda.

    [Palabras escritas hoy: 602]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #24

    Diario de una escritora de novela lésbica #24

    Hace días que dejo en blanco lo del plugin este Yoast SEO que te pide keywords y metadescripciones y ALTs en imágenes y mierdas varias a posicionarte en Google.

    –Mira, Yoast, esto es un diario, no quiero posicionarme, quiero desahogarme.
    –Pero entonces, ¿cómo sabrá Google de lo que escribes?
    –Es que me da igual que Google sepa de lo que escribo. Escribo para mí.
    –¡Qué escritora más rara que escribe para ella y no quiere posicionarse!

    Bueno, no es que no quiera posicionarme, pero me cansan los algoritmos. Al final somos esclavos de los mismos. Vivimos alimentándolos, ya sea el de Google o el de Amazon.

    Contenido, contenido, contenido.

    A más contenido, mejor posicionamiento.

    A mejor posicionamiento, más ventas.

    A más ventas, más contenido.

    Pero los libros son más que contenido, ¿no?

    [Palabras escritas hoy: 777]

  • Diario de una escritora de novela lésbica #23

    Diario de una escritora de novela lésbica #23

    Esta entrada se podría haber titulado «Inventario de escenas erótico-lésbicas».

    Hoy he escrito una. Bueno, más o menos, porque al final no quería contar una escena erótica sino que dos personajes hacían el amor.

    Sí, es diferente. El objetivo no es tanto que la lectora «sienta» que hacen el amor, sino que «sepa» que hacen el amor.

    Aún así creo que he dejado mi impronta como escritora. No sé, cuando lo leas ya me dirás.

    Me raya mucho escribir escenas eróticas. ¿De cuántas maneras se puede escribir a dos mujeres haciendo el amor? ¿Cuándo se agotan las metáforas? ¿En qué momento se pasa de la metáfora a la fumada? ¿Por qué no hay sinónimos elegantes para «coño» además de «sexo»? Hoy he puesto «chichi», pero antes de que eches tu cuello para atrás con desaprobación, que sepas que, en este caso, era la palabra que tocaba.

    Y tú como lectora, ¿cuántas escenas eróticas lésbicas puedes soportar? Yo reconozco que muchas veces me las salto cuando leo a otras autora (o cuando me releo a mí misma).

    ¿Qué esperas de una escena erótica?

    ¿También tú llevas un inventario de escenas erótico-lésbicas y dices muchas veces «esto ya lo he leído»?